Me paro a pensar en todo lo que he evolucionado como persona y como viticultor, esa sensación tan grata se la debo a muchos factores. Por eso creí necesario hacer este pequeño gesto de gratitud y lealtad a todos aquellos que me han acompañado en este largo recorrido y han hecho posible que alcance mis sueños.
A mis amigos y familia, a todos y cada uno de ellos porque me han dado los momentos más divertidos y he podido exprimirlos al máximo al necesitarles. Por poder contar siempre con ellos.
Darle las gracias a la tierra y al campo.... A las viñas con las que tantas horas he pasado, y tantas alegrías me han dado al darme su fruto y su vino.
Y a Alcanadre…por ser tan de puta madre.
A todos, que ya sabéis lo muy afortunado que me siento de teneros…
¡ GRACIAS !
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