Cada mañana de mi vida, cuando me levanto de la cama y me miro al espejo, me paro a pensar en todo lo que he evolucionado como persona y como profesional, esa sensación tan grata se la debo a muchos factores. Por eso creí necesario hacer este pequeño gesto de gratitud y lealtad a todos aquellos que me han acompañado en este largo recorrido y han hecho posible que alcance mis sueños.
Empezando por Antonia, por su paciencia y su fe en mí junto con Aniceto el gran maestro y profesor de mi vida del que aprendí a ser quien soy, a ellos por darme la vida y a toda mi familia por aguantar mis peores y mejores momentos, y continuando por a mi gran amigo; Miguel, compañero de fatigas y gran guerrero, fiel, leal y honrado.
A todos aquellos que no están con migo por el destino, ellos han llenado mi pasión. Va por ti, Rosa María, que sin tenerte, te siento en cada instante a mi lado, dándome el calor de hermana y madre a la vez.
A mis amigos, a todos y cada uno de ellos por que me han dado los momentos más divertidos y he podido exprimirlos al máximo al necesitarles. Por poder contar siempre con ellos. Darle las gracias a mi amiga y gran profesional María. Ella se ha ocupado de todos los toques femeninos necesarios en la imagen de la bodega. De iniciarme en el “ciber-mundo” y por acudir a cada llamada de socorro…
Darle las gracias a la tierra, al campo y a las plantas. A las viñas con las que tantas horas he pasado, y tantas alegrías me han dado al darme su fruto y su vino.
Y a Alcanadre…por ser tan de puta madre.
A todos, que ya sabéis lo muy afortunado que me siento de teneros…
¡ GRACIAS !
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